Mi hija Alondra, de 3 años, en una de las
fiestas de cumpleaños a la que la invitan, jugaba en un “brincolín”, el cual tenía
una forma piramidal a la que los niños subían ayudándose de unas cuerdas, para después
lanzarse al otro lado de la pirámide a forma de resbaladero, lo hacían ilimitada
cantidad de veces sin cansancio, mi pequeña al verlos intento hacer lo mismo,
pero dada su corta edad se le complicaba, lo intento tal vez 20 veces, las mismas que cayo sin éxito,
cansada y agotada, lloró de desesperación gritando - ¡¡no puedo papa!!”- , le
respondí - entonces ya no lo hagas -, no quería verla “sufrir” por su desdicha
e intente sacarla del “maldito juego”; para mi sorpresa, aún mas enojada me
grito - noooo, ¡si puedo papá!, entonces me di cuenta de mi error e hice lo que como padre debo hacer el resto de mi vida, alentarla - entonces cálmate, no llores, sujétate fuerte y sube -, estaba cansada,
pero lo intento nuevamente otras muchas veces, de repente vi una cierta mirada
de coraje en ella, estaba decidida a subir y nada la iba a detener, tome mi
celular para grabarla, estaba seguro que lo lograría y quería tener el recuerdo de su
triunfo… no hago la historia más larga, ¡lo logro!, se aplaudió a si misma
mientras a mí se me salían unas lagrimas de alegría por ver a mi hija no solo llegar
a la cima de la pirámide, sino vencer su
“no puedo papa”.
Después de su éxito logro subir tal vez otras
10 veces más sin caer…
En resumen, aprendí de mi hija:
En resumen, aprendí de mi hija:
- ¡Que si puede! y nunca debo decirle lo contrario...
- ¡Que tiene mucho coraje la chiquilla!
- Que no debo sobre protegerla, sino ayudarla a enfrentar sus retos.
- Que cuando yo crea que no se puede, pensare en su tierna voz gritando con coraje: ¡si puedo papá!
El vídeo de su éxito:
https://www.youtube.com/watch?v=xvMsjLNEJt0
No hay comentarios:
Publicar un comentario