martes, 13 de marzo de 2012

Lo que aprendí de mis padres...


Dicen que nadie nos enseña a ser padres y creo que es cierto, pero en mis padres tengo por lo menos un gran ejemplo de cómo serlo.

Cuando mi madre me ponía a limpiar mi cuarto y organizar mi ropa, y en ocasiones lavar trastes, barrer y trapear, aprendí el habito del orden y la limpieza, y a valorar el trabajo de un ama de casa, que puede sin sueldo ni prestaciones, trabajar lo mismo o mas que el esposo que sale a hacerlo en una empresa.

Cuando mis padres me llevaron al rancho a trabajar para ayudar a mis tíos a construir su casa cargando tinas de piedras, arena, adobes y haciendo pozos, aprendí lo que es el trabajo duro de un albañil y no me gusto serlo, pero admiro su trabajo.

Cuando durante unas vacaciones de semana santa me llevaron dos semanas al rancho a piscar papa levantándome a las 6:00 a.m., con un frio que calaba hasta los huesos, aprendí lo que un campesino tiene que hacer para llevar el sustento a su casa; también aprendí esas vacaciones que un delicioso taco de frijoles puede saber mejor que 10 de carne asada si llevas 6 horas con las manos metidas en la tierra llenando arpilleras de papa.

Cuando mi padre me levantaba a las 4:00 en vacaciones para ir a vender periódico, aprendí lo que el tuvo que hacer por necesidad siempre, no solo en vacaciones; y aprendí también a perder la vergüenza para hablar ante la gente cuando gritaba: “¡¡¡Extraaaaa, norteeeee, metrooooo…!!!”

Aprendí de mi madre a admirar la belleza de naturaleza cuando en cada oportunidad me invitaba a admirar los paisajes del campo, la luna llena, un bello atardecer o amanecer.

Aprendí que santa clos si existe, al igual que el ratón de los dientes.

De joven nunca entendí la frase de mi papa: “Todo llega a su tiempo”, hasta que de adulto, a su debido tiempo la entendí.

Con la frase de mi madre: “Si las cosas fueran fáciles, todo mundo las haría…” aprendí que nada llega gratis y tienes que trabajar para lograrlo.

Mi papa y mi mama trabajaban ambos para darnos lo mejor a mis 3 hermanos y a mí, y me enseñaron que no tienes que pasar todo el día con tus hijos para educarlos, si el poco tiempo que pasas con ellos se los dedicas de forma adecuada.

Se que no soy el mejor ser humano, ni el mejor hijo, ni el mejor esposo, ni el mejor profesionista, ni el mejor ciudadano, soy simplemente Ricardo Torres Esparza, hijo de Don José Trinidad Torres Doñes y Doña Juanita Esparza Cardona, ¡A mucho orgullo!

Gracias Dios por los padres que me diste, Feliz 38 Aniversario de Matrimonio Mamá y Papá

PD: Pido a Dios nos de a mi esposa y a mi, lo necesario para que nuestra hija Alondra algún día pueda decir lo mismo que digo de mis padres.

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