viernes, 17 de diciembre de 2010

Mi Primer Maratón

Esta es la historia en dos partes de lo que este su humilde servidor tuvo que pasar para lograr un pequeño éxito deportivo, derivado de mi adicción y gusto por el running: Correr el Maratón Monterrey

Mi Primer Maratón, intento 1: Fallido…

Eran las 7:30 pm del domingo 6 de diciembre de 2009, me encontraba en el Parque Fundidora para correr 18 km, ultima sesión dominical previa al Maratón Monterrey 2009 que se correría 1 semana después, el día 13 de diciembre, para el cual ya estaba inscrito y prácticamente listo con el objetivo de hacer un tiempo de 3:45:00, para eso habían sido los 5 meses de entrenamiento, sacrificios y mucho dolor.

Planeaba entrenar a paso lento, solo completar la distancia y prepararme mentalmente durante la semana para mi aventura de 42,195 metros; pero sucedió lo que nunca imagine, en el kilómetro 7 escuche que en mi rodilla algo se rompió, sentí caliente la zona y mucho dolor, me tire al piso casi llorando hasta que una persona se acerco a ver que necesitaba; me ayudo a llegar al auto y como pude maneje a la casa, ya sin tanto dolor le comente a mi esposa lo que sucedió…

El lunes fui al medico a revisión, algunos estudios y después de 50 minutos el doctor me dijo lo que no quería escuchar: “Si quieres volver a correr, no corras el maratón, te acabaras la rodilla…”, lesión en el ligamento cruzado anterior…no lo podía creer, había estado pensando, viviendo y respirado el Maratón desde 8 meses antes y a una semana de llegar a él, mi cuerpo cobró una factura muy costosa, sentía tristeza y coraje; pase la semana ausentándome y evitando cualquier conversación o comentario al respecto, pero aun así fui el día del Maratón a desearle éxito a mis amigos, con los que había estado preparándome durante tanto tiempo y kilometros, Luis, Aurora, Otto y Ernesto; solo los salude y me fui, no quise quedarme al disparo. Llegue a casa, mi esposa aun dormida se  despertó cuando llegue, me pregunto como me fue… y me puse a llorar, ella solo me abrazo entendiendo lo que sentía, ella fue victima de mi entrenamiento, irnos temprano de las reuniones sabatinas con lo amigos porque su esposo tenia que entrenar el domingo temprano no le agradaba mucho… Me sentía como un águila con las alas rotas, sin poder volar y derrotado…pensando que de nada había servido tanto entrenamiento…

Mi Primer Maratón, intento 2: El delicioso sabor de la victoria…

Eran las 6:59 am del domingo 12 de Diciembre de 2010, estaba en la línea de salida del Maratón Monterrey 2010, había llegado 364 días tarde a la cita, pero estaba listo, esta vez no me presione por tener un objetivo en tiempo, únicamente quería disfrutarla y terminar victorioso la batalla…y se escucho el disparo de salida…

Mucha emoción en los primeros metros, el corazón palpitando fuerte, vi adelante a dos buenos amigos, Aurora y Luis, quienes iban por buenos tiempos, yo inicie con un amigo de Querétaro, mi tocayo Ricardo, quien planeaba hacer 4 horas, me dejó atrás desde el kilómetro 2; yo me fui a mi ritmo, en ocasiones charlando con completos desconocidos, cómplices de la misma locura: el maratón, ¡me sentía feliz…! en el km 5 comencé a sentir un leve dolor en la planta del pie, ocasionado por mis tenis nuevos, pues tuve que cambiar los anteriores que inoportunamente se me habían roto una semana antes, le vi el lado positivo al asunto, “Mejor que se rompan los tenis, no mis rodillas…”.

Para el km 10 el dolor ya era un poco mas fuerte, lo ignoraba y seguía a mi paso, estaba enterado que hasta el km 21 la ruta era cuesta arriba, así que me dosifique, llegue al km 14 y tomé un milagroso gel para recuperar energías, y funciono, cuando pase el km 21 me dije a mi mismo: “Ya estas mas pa’lla que pa’ca, así que síguele, solo tienes que tomar el camino de regreso…” y un nudo en la garganta se quiso salir, pero lo contuve…km 25 y rebasé a un amigo, Ernesto, quien me dijo que estaba lesionado, lo supe de inmediato al verlo pues estando en condiciones optimas jamás lo hubiera alcanzado, le di una palmada en la espalda y le dije “Te espero en la meta…”, pues daba como un hecho que tanto el como yo llegaríamos.

Comencé a recordar algunas frases que me han dicho personas muy importantes en mi vida, para inspirarme en el último tramo:

Nada, nada, nada es imposible…                                   Mi esposa
Si las cosas fueran faciles, todo mundo las haria…         Mi madre
Todo a su tiempo…                                                      Mi padre
¡¿Correr, un maraton?!, ¡estas loco!                                Mi hermano

En el km 26, para olvidarme un poco del dolor en el pie y del cansancio, empecé a interactuar con los grupos de animación que se ubicaban cada 2 km: “Si están gritando, no los oigo…”, “Si no me gritan no corro…”, ellos reían y yo también. Vi con alegría el letrero que indicaba el Km 30, me acerque a el y lo golpee con mi puño. Voltee con un grupo de corredores que iban detrás de mi y les grite una frase que mas de un año antes me había dicho Ernesto: “Animo señores, aquí inicia el maratón, los 30 km anteriores fueron solo de calentamiento…”, rieron ellos, y yo también. En el km 32 otro gel milagroso, solo faltaban 10 km, deje de correr y camine unos 20 metros, y luego seguí corriendo, el dolor ya era insoportable, pero no estaba cojeando, solo me dolía muy fuerte, otra vez a bromear con los grupos de animación, km 36 y viene la ultima gran pendiente, justo a un costado del Palacio de Gobierno, solo faltaban 6 km, no era nada.

Km 38, entré al Parque Fundidora para correr los últimos 4 km, “Ya llegue, no me ganaras maratón”, pensé, y tomo mi ultimo gel milagroso, note que seguía al mismo ritmo que al que inicie y estaba rebasando a otros maratonistas, inconcientemente por la emoción incremente el ritmo, el nudo en la garganta se hizo mas grande y lo contuve nuevamente. km 40, el dolor desapareció, tal vez por la emoción de casi llegar, sigo corriendo, veo 300 metros adelante el letrero del km 42, llegando ahí solo me faltarían 195 metros, al llegar me salí a un costado de la ruta para besar el letrero, quienes me vieron sonrieron.

El nudo en la garganta ya había desaparecido pues ya estaba llorando, sigo corriendo, 100 metros antes de la meta vi mi medalla, mi mayor tesoro en la vida: mi esposa, con un letrero que decía: “Tu puedes lograrlo, Te Amo Osito”, siempre supe que ella estaría ahí esperándome, fue el combustible que me hizo llegar y no podía defraudarla, no se deja plantada a una dama; cuando me pensaba detener para darle un beso me toma de la mano y me dice: “Vamos…” y corre conmigo los últimos 95 metros…Alzo los brazos en señal de victoria… me detengo centímetros antes de llegar, me agacho y beso la meta…coincidencia del destino, era el mismo lugar donde me lesioné un año antes…la cruzo, le pido a mi esposa tome la medalla del maratón, me la coloca en el cuello y me dice “Estoy muy orgullosa de ti…”, la abrace…

¡Te vencí maratón…!